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ACTIVIDADES y NOTICIAS DE GIEM 2025

Algunos de los textos que tenemos para compartir con ustedes en nuestras secciones de descarga de libros y fuentes

 

Número 38 de Cuadernos Medievales

Les informamos que ya se halla disponible el número correspondiente a junio de Cuadernos Medievales, la revista del Grupo de Investigación y Estudios Medievales. Como siempre agradecemos a quienes han colaborado para que saliera con puntualidad, y del mismo esperamos que sea de interés para los potenciales lectores y futuros autores.

Asimismo, queremos recordarles que nuestra revista está indizada y en los repositorios del Núcleo Básico de Revistas científicas de la República Argentina, Latindex (Directorio y Catálogo 2.0), DOAJ, Google Academics, Dialnet Plus, RedIB, ERIHPLUS, MIAR, ROAD y Scopus.

 

Recen por mí, rezo por vos, recen por él: Francisco, el papa argento

Gerardo Rodríguez

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata y Academia Nacional de la Historia – República Argentina gefarodriguez@gmail.com

El Papa Francisco nos dejó temprano por la mañana, el lunes 21 de abril de 2025. El comunicado oficial del Vaticano nos dice que ha partido a la casa del padre, en realidad creo que murió sin morir… Había sido electo la noche del miércoles 13 de marzo de 2013, día en que abrazó nuevamente la cruz…

De las dos noticias me enteré por la televisión; las dos me causaron una sorpresa profunda, pero acompañada de emociones contrapuestas, la indómita alegría por tener a su santidad argentino y, ahora, la tristeza por su partida no esperada en estas Pascuas. Entonces me abracé al dolor para recordarlo.

La primera vez salté muy contento en un bar de la Facultad, junto con los que circunstancialmente allí nos reunimos. En mi caso, estaba a punto de entrar a dar clases, la primera del cuatrimestre, de Historia Universal General Medieval, y la noticia llenó las horas, dado que como medievalista tenía mucho para reflexionar sobre las implicancias que suponía la votación por Jorge Mario Bergoglio, su coronación como Papa y la elección del nombre Francisco del papa argentino. Sobre todo lo que esto significó como cambio de paradigma: un hombre de barrio, con profundos compromisos con los humildes y marginados, un pastor más que un teólogo, que llegaba con un pedido muy original, desde Brasil, a todos los creyentes pero en especial a los más jóvenes –hacer ruido para llevar el evangelio a todos los rincones del mundo–, como manera de enfrentarse al status quo de la Iglesia en particular pero de la sociedad en general.

La segunda vez lloré en silencio y en la soledad de mi casa. Me encontraba reprogramando el primer parcial de la misma materia, que con la justa actividad gremial se ha visto alterada. Esta vez pensé en la necesidad de valorar el legado de sus doce años de pontificado y de recordarlo como Francisco, el papa argento, más que argentino, por su bonhomía que, si bien era universal, encarnaba en los gestos de su cara al recibir a los diferentes líderes mundiales (su amplia sonrisa o su austera seriedad), su profundo humor porteño (cuando un periodista le preguntó en qué andaba, en alusión a cuestiones de política internacional, él contestó que en silla de ruedas), su compromiso político por la democracia (cuando le recordaban que los líderes de la derecha son democráticos en cuanto ganaron elecciones, les recordaba el origen de Hitler y su cándida consideración inicial como Adolfito), su opción por los pobres (que siempre le recordaban a su opción por los curas villeros de Buenos Aires), su pasión por el fútbol (rezó junto con Maradona y los feligreses de la iglesia maradoniana o agradeció por algún triunfo de San Lorenzo, su club de Boedo), su elección por las infusiones (el mate), los dulces (los alfajores con dulce de leche) o las partes de sus vestimentas ajenas al lujo papal (sus negros zapatos gastados y su ajado maletín).

Y me acordé de su insistente pedido de recen por mí, que sonó en mi inconsciente colectivo como rezo por vos, recen por él. Su ruego podría ser interpretado de múltiples maneras, yo prefiero subrayar la humildad y el poder que implica el pedido de oración de quien dejó todo por esta soledad, incluso su propia tierra, a la que nunca pudo volver.

Se nos fue el papa de los pobres, de los hambrientos, de los locos, de los que se fueron y los que están en prisión.

Para ser ciento por ciento argento le faltó ser bostero. Pero todo no se puede en esta vida…

Al escribir estas líneas tuve en mis emociones y sentidos a dos temas musicales: “Inconsciente colectivo”, canción compuesta por Charly García, que forma parte de su álbum Pubis angelical / Yendo de la cama al living (1982) y “Rezo por vos”, compuesta por Charly García y Luis Alberto Spinetta y el único registro que quedó del truncado proyecto llamado Spinetta/García. El tema fue estrenado para el público por primera vez en 1985, en una ejecución conjunta de Spinetta y García y grabado por Spinetta en su álbum Privé (1986) y por García en su álbum Parte de la religión (1987).

 

Noctua. La red de las lechuzas

Federico ASISS GONZÁLEZ (Universidad Nacional de San Juan)

Pedro BECCHI (Universidad Nacional de Mar del Plata)

Javier CHIMONDEGUY (Universidad Nacional de Mar del Plata y Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires)

Lidia Raquel MIRANDA (Universidad Nacional de La Pampa y CONICET)

Gerardo RODRÍGUEZ (Universidad Nacional de Mar del Plata, CONICET y Academia Nacional de la Historia)

Nilda Guglielmi, Investigadora Superior del CONICET, Académica de número de la ANH, Profesora Titular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, medievalista de prestigio internacional, fue directora del Grupo de trabajo EuropAmérica, de la ANH y del Grupo de Investigación y Estudios Medievales (GIEM) del Centro Interdisciplinario de Estudios Europeos (CIEsE) de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata hasta su fallecimiento a mediados de 2024.

Nilda era una investigadora de fuste y una docente con cualidades oratorias extraordinarias. Formada como Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, realizó sus estudios de doctorado, tanto en Argentina como en Francia, en el campo histórico. Sus trabajos iniciales, relacionados con la Historia de España y bajo la dirección de Claudio Sánchez Albornoz, tuvieron una impronta de corte institucionalista, perspectiva que complementó con sus indagaciones sobre el ámbito social y cultural, guiada por José Luis Romero y Georges Duby. Es este vínculo con la historiografía francesa la que la distingue como la gran difusora de la Historia de las mentalidades en nuestro país.

Debatió sobre las estructuras de la sociedad medieval, en particular sobre el ordenamiento de la sociedad feudal y la sociedad burguesa, eludiendo las discusiones transicionales, y sobre la historia de las mujeres, anticipando las discusiones en torno al género. Una faceta muy particular de su sapiencia fue el conocimiento de la obra de Jorge Luis Borges. Su familiaridad con la producción del escritor argentino le permitió comprender su influencia en Umberto Eco.

Los temas hispánicos fueron cediendo lugar a los propios de la Historia de Francia y de Italia, lo que la llevó a convertirse en una referente de los debates historiográficos relacionados con los vínculos de la historia y la literatura –en particular la importancia de las fuentes literarias para la reconstrucción de las sociedades de la plena y baja Edad Media–, con la configuración de grupos marginados –en los que incluía desde campesinos a viajeros, cruzados, niñas, solteras, viudas y ancianas–, con las posibilidades de la reconstrucción de la vida cotidiana –de los sectores acomodados y de los grupos más humildes–, con las disputas en torno al cuerpo y la alimentación –en especial las místicas–, con las discusiones en torno a lo político en las ciudades italianas, del centro y norte, entre los siglos XIII y XV –tanto a nivel discursivo como de la propia práctica–.

Sus lecturas sobre mentalidades, imaginario y discurso político pueden señalarse como precursoras de las actuales indagaciones sensoriales. Con el objetivo de relacionar sus estudios sobre el discurso político con nuestras indagaciones sobre los sentidos, Gerardo Rodríguez estaba escribiendo con ella la comunicación “Cómo un hombre debe domar su lengua”, con base en fragmentos de Albertano da Brescia, autor que en el siglo XIII explica por qué hablar y callar constituyen un verdadero arte, técnica y estética eminentemente humanas que configuran el cuerpo social, político y sensible de cada momento de la historia, es decir, comunidades políticas, emocionales y sensoriales.

A ella le interesaron también los mecanismos y las maneras en que las personas, los grupos sociales y las instituciones difundieron las ideas, discutieron y se las reapropiaron en diferentes momentos y lugares. Por ello le prestaba especial atención a las diversas fuentes documentales que dan cuenta de este fenómeno, fuentes que recurrieron a la palabra como forma de diálogo, de encuentro pero también de tensión y dominio colonial. En este sentido, indagó sobre la presencia de grupos religiosos en Asia y en América, recurriendo a las cartas de los viajeros, los relatos de los cruzados, a las crónicas de Indias y a las catequesis para entender cómo la Europa medieval se expandió más allá de sus fronteras territoriales y espaciales. En parte por esta razón, recoger la impronta de Europa más allá de sus límites físicos, el grupo del que participaba en la Academia lleva el nombre EuropAmérica.

Sus apreciaciones sobre la importancia de los tiempos medievales y la necesidad de difundirlos le abrieron las puertas a la escritura de divulgación científica y periodística y sus columnas supieron ganar un espacio destacado en los diarios de Argentina. En su escritura eran relevantes tanto el contenido como la forma, dado que era importante investigar pero también difundir, tal como se reflejaba en la tradición universitaria medieval y, también, en la actualidad de la historiografía francesa. De allí que en Mar del Plata el grupo que fundó se llame Grupo de Investigación y Estudios Medievales (GIEM).

Su férrea defensa de la cientificidad del campo de la historia medieval y de la relevancia de sus investigaciones le valió el reconocimiento en los diversos ámbitos institucionales en los que actuó: la Universidad, el CONICET y la Academia Nacional de la Historia.

A lo largo de su vida académica, Nilda inició perspectivas de análisis, propició grupos de investigación, protegió a sus discípulos, entre los que Gerardo Rodríguez se reconoce. Como maestra siempre se preocupó por que ellos conocieran a fondo la documentación, las disputas historiográficas, los debates en torno a las Ciencias Sociales y las Humanidades, la buena escritura de la historia.

Por eso su partida sigue siendo hoy tan dolorosa, porque son años de trabajo en conjunto, de lecturas compartidas, de proyectos ambiciosos y de gran compañerismo. Su legado, relevante, nos acompañará, no tendrá fin, no se diluirá en el polvo del olvido. Al contrario, como la de toda figura señera, su huella humana y académica seguirá impresa en quienes la conocimos y nos beneficiamos de su cercanía, en las investigaciones por venir, en las próximas publicaciones y en las trayectorias de los jóvenes que siguen eligiendo la historia y las disciplinas humanísticas para formarse y trabajar.

Porque como toda buena herencia, lo que nos ha dejado Nilda tiene que ver con el pasado, pero sobre todo tiene que ver con el futuro.

Pero esa herencia no es sólo intangible, también lo es material. Queremos compartir con ustedes la buena noticia de que uno de nosotros (Gerardo) ha heredado su biblioteca. Esta biblioteca estaba organizada de acuerdo con la propia evolución intelectual de Nilda. Y parecía que todo lo abarcaba e incluía. Pero, a diferencia de la de Eco, la suya no era un laberinto. Tenía todo ordenado, limpio… los estantes con apenas algún adorno que evocaba la Edad Media, algún recuerdo medieval, una entrada a una exposición (Caravaggio era de sus preferidas), casi nunca una fotografía. Si bien a Nilda le gustaban los recuerdos personales, esos estaban resguardados en algún lugar menos público… Estaba formada en una época en que la vida privada y, en especial, las emociones y las sensibilidades no se exhibían, eran un signo de debilidad, que nos dejaba casi desnudos frente a los otros.

Luego de unos meses de ardua labor, una parte de dicho fondo se integrará al Grupo de Investigación y Estudios Medievales (GIEM), en especial aquellas obras y fuentes vinculados con los temas sensoriales e italianos, que serán resguardados por Gerardo Rodríguez, Javier Chimondeguy y Pedro Becchi; las cuestiones de religiosidad y mujeres serán conservadas por Raquel Miranda y las fuentes y estudios vinculados a la Historia de España estarán en manos de Federico Asiss-González. El resto, lo ofreceremos en sucesivas almonedas para que sus libros encuentren nuevos lectores.

Sus diferentes exlibris tenían una constante: la imagen de una lechuza. Las lechuzas, jamás los búhos, poblaban su escritorio, en figuras de diferentes tamaños y estilos (chicas y medianas, nunca grandes, de cerámica, de piedra, de metal, de colores estridentes o blancas como el papel). También tenía señaladores, pisapapeles, hojas membretadas y unas diminutas que servían como pequeños broches que sobresalían de algún libro, para señalar la importancia de lo allí escrito y guardado.

Porque Nilda guardaba sus libros, escritos y papeles como tesoros en un cofre. Todos tenían su firma, el lugar de obtención, la dedicatoria de los más distinguidos historiadores e historiadoras, las anotaciones de los temas principales de cada uno de ellos, listas de traducciones al castellano, indicaciones de para qué obra suya los estaba utilizando. Ella se refería a Gerardo como “Pepe papeles”, pero en realidad ese apodo le cabía perfectamente a ella misma.

De esa imagen y ese simbolismo hemos tomado el nombre para esta red: noctua, la lechuza de la sabiduría, de la escritura, del pensamiento, de la lectura, de la formación, de la investigación y del placer de la historia y la literatura. La lechuza de Nilda nos seguirá abriendo los ojos a la cultura, y con los nuestros los de todos y todas ustedes, que también será beneficiarios de su legado. Aspiramos a ser lechuzas que iluminen, al menos un poco, los tiempos oscuros.

 

Despedida a Nilda Guglielmi

Me toca hoy escribir unas palabras para despedir y agradecer a Nilda Guglielmi, quien falleció el pasado 30 de julio de 2024 a los 96 años. De esa larga y fructífera vida, como insigne investigadora de la Edad Media fue generoso sostén de varios equipos académicos, entre los que nos encontramos. Más de treinta años los caminamos juntos, principalmente en el GIEM (Grupo de Investigación y Estudios Medievales) de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, del que fue fundadora y directora y que ha sido y es mi hogar académico. Nilda mantuvo la dirección del grupo hasta el final, dado que siguió trabajando después de su jubilación y estábamos prontos a publicar, de manera conjunta, un trabajo que conjugaba sus temas italianos y los míos sensibles.

Mi recuerdo de ella hoy no hablará de solemnidades ni de títulos ni de méritos, que los tenía y muchos. Mi recuerdo está atravesado por la tristeza de su partida pero, fundamental y paradójicamente, por la alegría de haberla conocido.

Desde que la invité a Mar del Plata, siendo aún estudiante de la carrera de Historia, hasta mi última presentación de informes a Conicet, ella siempre corrigió con paciencia todo lo que escribía. Pues tenía los dos oficios: el de escribir y el de historiar. En realidad, eran tres sus oficios, dado que ante todo era maestra y ese magisterio lo ejerció entrañablemente conmigo, aunque no fui el único de sus discípulos prohijados.

Cada vez que escribía exponiendo mis emociones me repetía –a la vez que tachaba del papel– que no mostrara mis sentimientos, que eso me desnudaba ante los demás. Por eso hoy, y quizás como mi primer y último gesto de rebeldía, no le hago caso y comparto con ustedes lo que siento por Nilda. Sentimiento que difundo con estas palabras y también con esta última foto, del año pasado, en su estudio, pletórico de saberes y calidez.Dos persona sentadas; libros, ventanaAunque tal vez no lo sepan, Nilda nos tomaba en su regazo para protegernos y promovernos. Su impronta académica es imborrable en mi trayectoria y su partida es una pérdida que deja un espacio vacío, una ausencia que me constará mucho afrontar.